¿Qué es la fiscalidad de los criptoactivos y por qué es una salida profesional en auge?

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2/04/2025

Los criptoactivos, y todo lo que los rodea, han pasado de ser una rareza tecnológica a un auténtico mercado financiero global que mueve miles de millones. ¿A que ya no suena tan friki?

Pues bien, con ello, ha nacido la necesidad urgente de ordenar fiscalmente un terreno que hasta hace poco parecía indomable y es aquí donde entra en juego una nueva figura profesional: el asesor fiscal especializado en criptoactivos.

No hablamos solo de declarar las ganancias de un inversor ocasional en Bitcoin, no. Hablamos de interpretar normativas en constante cambio, asesorar a empresas Web3 que operan sin fronteras, resolver la tributación de NFTs, staking o airdrops… en definitiva, traducir lo cripto al lenguaje del sistema tributario.

Es un terreno complejo a la par que apasionante y, lo que es más importante, poco saturado, por lo que quienes logren posicionarse ahora, tendrán grandes oportunidades profesionales para construir una carrera con futuro.

¿Qué formación necesitas para dedicarte a esto?

A diferencia de otros sectores, no existe una carrera universitaria como tal que te prepare directamente para la fiscalidad cripto. Por este motivo, como decía antes, quienes se anticipen y se formen, tendrán una ventaja competitiva enorme.

Eso sí, los perfiles más buscados suelen venir del derecho tributario, la economía o la asesoría fiscal tradicional. Por tanto, como ves, son perfiles del derecho tradicional adaptados a las necesidades de este nuevo entorno digital.

Los conocimientos clave que un profesional especializado en criptoactivos debe tener son:

  • Tributación de activos digitales.
  • Fiscalidad internacional (clave en un entorno descentralizado).
  • Comprensión técnica básica de blockchain (saber leer un explorador como Etherscan puede marcar la diferencia).
  • Manejo de herramientas de reporting cripto.

¿Dónde formarte? Cada vez hay más másteres especializados y certificaciones online, pero no todos están a la altura. Te recomendamos echar un vistazo a uno de los Másteres pioneros en Fiscalidad y Criptoeconomía, pensado para profesionales que quieren liderar este nuevo sector.

¿Qué salidas profesionales existen?

Aunque parezca que el ámbito está muy acotado, el abanico de salidas profesionales es muy amplio. A continuación, puedes encontrar algunos ejemplos:

  • Despachos fiscales o legales que ya están adaptándose a la nueva economía digital.
  • Consultoras que trabajan con startups cripto y necesitan expertos que dominen la normativa.
  • Empresas Web3 que contratan perfiles internos para gestionar su fiscalidad en distintos países.
  • Asesores independientes que ofrecen sus servicios a particulares: desde holders que hacen HODL hasta traders con cientos de movimientos.

A lo anterior hay que sumar la posibilidad de colaborar en proyectos DAO que, por si no lo sabes, son una nueva forma de organización basada en blockchain, no es como trabajar en una empresa “normal” ya que suelen ser comunidades globales, nativas de internet, etc.

Además, podrás actuar como perito en procedimientos tributarios, o incluso especializarte en compliance cripto (prevención del blanqueo de capitales en el mundo descentralizado).

Como ves, el campo de los criptoactivos no solo ofrece una única salida profesional, sino muchas.

¿Qué herramientas necesitas dominar?

Los asesores y asesoras fiscales que trabajan con criptoactivos deben familiarizarse con:

  • Herramientas de seguimiento y reporte como CoinTracking, Koinly, Accointing o TaxBit.
  • Exploradores de blockchain (Etherscan, Solscan, etc.) para verificar operaciones y movimientos.
  • Wallets y exchanges: desde MetaMask a Binance o Kraken, pasando por protocolos DeFi como Aave o Uniswap.

Aparte de estas herramientas, también es crucial entender las implicaciones fiscales de cada tipo de operación: staking, farming, lending, swaps, compras de NFTs, puentes cross-chain… Cada movimiento puede tener consecuencias fiscales distintas.

¿Y cómo se tributan realmente las operaciones en cripto?

Si tuviéramos que destacar la característica más representativa, y desafiante, de este mercado sería sin duda lo imprevisible que puede llegar a ser. Cada operación puede tener un tratamiento fiscal distinto, y entender esa casuística es parte esencial del trabajo.

Veamos un ejemplo.

Cambiar un token por otro, lo que en el mundo cripto se conoce como swap, puede parecer una simple operación de intercambio. Pero a ojos de Hacienda, eso puede considerarse una permuta sujeta a tributación. Es decir, tributas aunque no hayas hecho cash out.

Otro caso: los rendimientos que se obtienen al hacer staking —bloquear tus criptos para obtener una rentabilidad—. En principio, generan rendimientos del capital mobiliario. Aunque en algunos casos, si lo haces de forma continuada y profesionalizada, podría considerarse actividad económica. ¿Dónde está la línea? Depende del contexto… y de la interpretación.

Y si hablamos de NFTs, se complica aún más. Si compras uno a 0,1 ETH y lo vendes por 1 ETH, está claro que hay una ganancia patrimonial. Pero si eres el creador, puede haber implicaciones de IVA, e incluso de propiedad intelectual.

Lo cierto es que todo cambia según el tipo de operación, la naturaleza del activo, y sobre todo, el país donde se tribute. Incluso dentro de un mismo país, puede haber dudas, cambios de criterio o lagunas legales.

Por eso, quienes se dedican a la fiscalidad cripto no solo interpretan la norma: muchas veces son los que la están moldeando, anticipándose a lo que aún no está escrito.

¿Qué retos te vas a encontrar?

No vamos a engañarte: trabajar en fiscalidad cripto es tan estimulante como exigente. Y aunque las oportunidades crecen a buen ritmo, también lo hacen los desafíos.

El primero, y probablemente el más evidente, es la falta de una normativa clara y unificada. En muchos países, todavía se navega en terreno ambiguo. A veces ni siquiera hay legislación específica, y lo que hay se aplica por analogía o interpretación. Eso exige estar muy al día y tener criterio jurídico sólido.

Además, el sector avanza más rápido que la ley. Las operaciones que hoy parecen una tendencia de nicho —como el yield farming, los préstamos flash o los DAOs— mañana pueden ser prácticas comunes. Y tú, como profesional, tendrás que estar preparado para interpretarlas fiscalmente antes de que lo haga la administración.

También te encontrarás con clientes que apenas entienden lo que han hecho con sus criptoactivos. Traders con miles de movimientos que no han llevado control. Inversores que no distinguen entre un staking y un holding.

O usuarios de DeFi que no han pasado nunca por un exchange centralizado (banco o plataforma tradicional),  lo que complica enormemente el seguimiento y la trazabilidad de sus operaciones.

Y todo esto ocurre en un entorno descentralizado, donde no siempre hay KYC (Know Your Customer: es el proceso por el que, por ejemplo, un banco te pide el DNI antes de abrirte una cuenta) no hay intermediarios, y a veces ni siquiera hay jurisdicción clara.

Si no te suena de mucho, o de nada, toda esta terminología, pero te atrae la idea de trabajar en la frontera entre lo legal, lo financiero y lo tecnológico, aquí es donde se están escribiendo las nuevas reglas del juego. Y tú puedes formar parte de ello.

¿Cómo empezar en el mundo de la fiscalidad cripto?

Si todo esto te está picando la curiosidad, y estás pensando en especializarte en fiscalidad cripto, lo primero que debes saber es que nadie nace experto en esto. Todos los que hoy son referentes empezaron como tú: con ganas, algo de formación de base y muchas horas de leer, investigar y equivocarse.

Un buen punto de partida es entender la tecnología. No necesitas ser programador ni montar un nodo, pero sí deberías saber cómo funciona una wallet, qué es un smart contract o cómo consultar una transacción en un explorador como Etherscan. Si no sabes qué estás analizando, no podrás asesorar con confianza.

Súmate a las comunidades. En Discords, grupos de Telegram o Twitter (bueno, X) cripto es donde realmente se cuece el conocimiento práctico. Allí verás dudas reales, casos límite, y oportunidades de colaboración que no aparecen en los medios tradicionales.

Y por último, busca tu enfoque. Hay muchas formas de especializarse: puedes centrarte en NFTs, en fiscalidad internacional, en asesorar a empresas Web3 o ayudar a autónomos que hacen staking desde casa. Encuentra tu nicho, y hazlo tuyo.

Ah, y no lo hagas solo. Colabora con perfiles complementarios: contables, tecnólogos, desarrolladores, abogados especializados. Porque este es un sector donde el conocimiento se construye en red, y donde los mejores resultados se logran en equipo.

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