IVA deducible
El IVA deducible es uno de los conceptos fundamentales dentro del sistema tributario español, especialmente relacionado con el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) regulado por la Ley 37/1992.
La deducción del IVA es un derecho que tienen los empresarios y profesionales que ejercen actividades sujetas al impuesto para descontar el IVA de los gastos que soporten en el desarrollo de su actividad económica.
Profundizando en la definición de IVA deducible
El concepto de deducción del IVA está directamente relacionado con la posibilidad de que los empresarios y profesionales recuperen una parte del IVA que han pagado en sus compras o en los servicios que adquieren para la realización de su actividad. Para que un gasto deducible sea considerado válido para la deducción del IVA, este debe estar vinculado directamente con la actividad económica del sujeto pasivo, es decir, con la actividad que se realiza de forma habitual y con la que se obtiene ingresos gravados por el impuesto.
Gastos que son deducibles
En primer lugar, es importante comprender que no todos los tipos de gastos son susceptibles de generar derecho a la deducción del IVA. Solo aquellos gastos que están directamente relacionados con la actividad empresarial o profesional pueden ser considerados como gastos deducibles.
Entre estos gastos se incluyen, por ejemplo, la compra de mercancías, materias primas, equipos, servicios y suministros que son utilizados para la realización de la actividad económica del sujeto pasivo. De esta manera, la agencia tributaria establece que un empresario o profesional tiene derecho a deducir el IVA de aquellos gastos que se utilicen para la producción de bienes o la prestación de servicios que están sujetos a este impuesto.
Requisitos del IVA deducible
Para poder hacer efectiva la deducción del IVA, es necesario cumplir con ciertos requisitos establecidos por la ley. En primer lugar, el gasto debe estar debidamente documentado mediante una factura que cumpla con los requisitos establecidos por la Ley del IVA. La factura debe estar a nombre del profesional o empresa que realiza la deducción y debe detallar claramente el IVA soportado. Además, la actividad o gasto debe estar destinado a la actividad económica que genera ingresos sujetos al IVA, y no puede ser de carácter personal o no relacionado con la actividad profesional.
En este sentido, la Agencia Tributaria tiene la facultad de comprobar si los gastos declarados como deducibles son efectivamente correctos y si el IVA que se deduce ha sido efectivamente soportado en la actividad empresarial.
Gastos que no son deducibles
Cabe destacar que no todos los gastos generan derecho a la deducción del IVA. Por ejemplo, los gastos vinculados con la adquisición de bienes o servicios que no se utilicen directamente en la actividad económica o aquellos que tengan un carácter personal no podrán ser deducidos. Asimismo, existen tipos de gastos específicos que tienen un tratamiento diferenciado, como los relacionados con el uso de vehículos particulares o los gastos de representación. Estos gastos suelen estar sujetos a limitaciones en cuanto a la deducción del IVA.
Concretamente, es el artículo 96 de la Ley del impuesto el que regula los supuestos en los que no es posible deducir el IVA de los gastos o compras realizadas por un empresario o profesional, como por ejemplo, el IVA relacionado con gastos de lujo o gastos de representación.
En la práctica, el IVA que paga una empresa en la compra de productos o servicios no representa un gasto final para ella, sino que se compensa con el IVA que cobra a sus clientes por la venta de sus productos o servicios. El efecto neto es que solo el consumidor final soporta el coste del impuesto, mientras que las empresas simplemente actúan como recaudadoras del mismo.